Un caleidoscopio es un instrumento óptico formado por un tubo que tiene en su interior espejos y cristales, de tal manera que si miramos dentro mientras movemos el tubo, podremos observar diferentes figuras geométricas y simetrías.

Construyamos nuestro propio caleidoscopio con estos sencillos materiales.

Solo necesitas:

  • Un rollo vacío de papel higiénico.
  • Cartulina blanca.
  • Papel de aluminio.
  • Una pajita.
  • Celo.
  • Tijeras.
  • Pinturas para decorar.

Pasos a seguir:

  1. Lo primero de todo, decora el rollo de papel a tu gusto. Te recomendamos que utilices colores cálidos para que le den un aspecto más llamativo.
  2. Por un lado, recorta en la cartulina un círculo (te recomendamos que sea del tamaño de un compact disc para que puedas hacerle más dibujos).
  3. Por otro, recorta en la cartulina 3 tiras con las que formarás, más adelante, un prisma. Recuerda que el prisma irá dentro del rollo de papel, con lo que tendrás que adecuar el tamaño.
  4. Pinta el círculo como te apetezca.
  5. En el centro del círculo, haz un agujero para introducir la pajita.
  6. Fija con celo la pajita al rollo de papel.
  7. Forra con papel de aluminio las 3 tiras de cartulina que previamente has recortado. Únelas formando un prisma y fíjalas con celo.
  8. Introduce el prisma en el interior del rollo.

Ahora ya puedes colocarlo en dirección a la luz y observar cómo en su interior se forman curiosas figuras.

¿Cómo se produce este fenómeno? Este efecto se basa esencialmente en la manipulación de la luz y su reflejo. La luz atraviesa el círculo de colores y se introduce en el interior del rollo, donde el prisma de papel de aluminio actúa como un espejo. Éste refleja los colores y las formas. A medida que giramos el círculo, estos colores y formas cambian, haciendo que el efecto varíe.

¿Te ha gustado?

Share This