Estudiar geometría es una actividad emocionante para poder dar forma al espacio que nos rodea. Figuras como cuadrados, rectángulos, triángulos o círculos son modelos de objetos que encontramos en nuestro entorno cada día. Pero trabajar la geometría, además de favorecer una mejor percepción de nuestro medio, nos permite desarrollar un pensamiento avanzado, pues una vez conocemos el espacio, podremos prescindir de él y manejar las figuras mentalmente, habiendo alcanzado la capacidad de abstracción.

Uno de los objetivos de la enseñanza de las matemáticas es su aprendizaje mediante la resolución de problemas para que los niños, a través de él, construyan su conocimiento. Por ello, se trata de que el estudio de la geometría sea algo dinámico, fomentando que las actividades enriquezcan los conceptos y las imágenes de los objetos que se estudian, enfrentándose a tareas que les den la oportunidad de construir, experimentar, manipular … y que desarrollen en ellos habilidades tales como visualización, razonamiento y aplicación.

Y aquí tenéis una actividad muy sencilla pero que, además de pasar un buen rato, les permitirá percibir y visualizar su entorno de una forma más clara. Únicamente necesitas:

  • palillos (que harán la vez de las aristas),
  • plastilina (para simular los vértices) y
  • esta ficha.

¿Te animas?